ISLAM: Ahl al Sunnah wal Yama'ah

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 Sobre Omar ibn Al-Jattab (radia Allah anhu)

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Sunnah wal Yamaah
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MensajeTema: Sobre Omar ibn Al-Jattab (radia Allah anhu)   Miér Dic 28, 2011 8:51 pm




Traducción de la Jutbah del día viernes 3 de Rabi‘ Az Zani de 1428 de la Hégira
acorde al viernes 20 de abril de 2007
pronunciada por el Sheij Hamid Muhammad Waly
en la Mezquita del Centro Cultural Islámico
"Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, Rey Fahd"
en Buenos Aires



Alabado sea Allah, Quien colma de bendiciones a Sus siervos y aparta de ellos muchas de las desgracias por Su misericordia. Le alabamos como corresponde a la majestuosidad de Su rostro y la grandiosidad de Su poderío. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Único, sin asociados. Sus promesas son inalterables, cuando Él decide algo nadie lo puede impedir, y Él es rápido en ajustar cuentas. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero; el líder de los creyentes, el ejemplo de los justos y el mejor de los educadores. ¡Allah! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

Primera Jutbah:

¡Musulmanes! Os exhorto, al igual que a mí mismo, a temer a Allah. Dice en el Sagrado Corán: “¡Oh, creyentes! Temed a Allah como es debido y no muráis sino sometidos a Él.” (3:102-103) Así como os recomiendo que os aferréis a quienes fueron un ejemplo a lo largo de las épocas. No os olvidéis que las primeras generaciones que construyeron la nación musulmana fueron las más piadosas y creyentes y constituyeron un ejemplo para las generaciones venideras, por ello quienes sigan su ejemplo se encaminarán y quienes lo ignoren se desviarán.

Hoy nos detendremos en algunos pasajes de la vida de uno de esos grandes que forjaron la historia del Islam. Un hombre que vivió en la época de la ignorancia antes de abrazar el Islam, riguroso e implacable frente a la falsedad, comprensible y tolerante con los creyentes, aliado de Allah, uno de los Califas que tuvieron en sus manos la conducción de los asuntos de los musulmanes, por lo que pasó muchas noches velando por su bienestar. En una ocasión dijo: “Si durmiese de día mis gobernados se extraviarían y si durmiese de noche mi alma sería la que se desviaría”. Este gran hombre murió mártir en el Mihrab apuñalado mientras rezaba por quien jamás se prosternó ante Allah ni una sola vez. Seguro que ya os habéis dado cuenta de quien os hablo; me refiero a Abu Hafs, Al Faruq, ‘Umar Ibn Al Jattab (RA). ¡Que Allah nos cuente entre sus más fieles seguidores!
Nos detengamos hoy en algunos pasajes de la vida de este grande, pero no nos olvidemos que toda su vida está llena de ejemplos para reflexionar.

Primero: Su conversión al Islam

Al oír las siguientes aleyas “Tâ'. Hâ'. No te hemos revelado el Corán para que te agobies [y sufras por la incredulidad de tu pueblo ¡Oh, Muhammad!], sino para que reflexionen con él aquellos que temen a Allah. Esta revelación procede de Quien creó la Tierra y los altos cielos; el Clemente que se ha establecido sobre el Trono.” (20:1-5) su corazón se alegró y sus sentimientos se movilizaron experimentando un gran cambio interior. Así fue como Allah respondió el ruego de Su Mensajero (salla Allah aleihi wa salam) quien rogó a Allah diciendo: “Allah fortalece al Islam guiando a la fe en Ti a uno de los dos ‘Umar”.

La conversión de ‘Umar Ibn Al Jattab (RA) fue una gran victoria para el Islam y los musulmanes.

Segundo: Los sueños que tuvo el Mensajero de Allah (salla Allah aleihi wa salam)

Cuando el Mensajero de Allah ((salla Allah aleihi wa salam)) interpretó los tres sueños que tuvo y en los cuales apareció ‘Umar Ibn Al Jattab (RA) dejó bien en claro que se trataban de un mensaje evidente.

1. El Mensajero de Allah ((salla Allah aleihi wa salam)) dijo: “En un sueño que tuve vi un grupo de personas que venían a mí, todos ellos vestían camisas. A algunos la camisa les llegaba al pecho y a otros menos que eso. ‘Umar Ibn Al Jattab que se encontraba entre ellos se presentó ante mí arrastrando su camisa”. Cuando sus compañeros le preguntaron que significado tenía la camisa, él respondió: “La religiosidad”. Registrado por Al Bujari y Muslim.

2. Ibn ‘Umar (RA) narró que escuchó al Mensajero de Allah ((salla Allah aleihi wa salam)) decir: “Tuve un sueño en el que me trajeron un recipiente con leche y bebí de él hasta saciarme completamente y luego se lo di a ‘Umar Ibn Al Jattab para que bebiera lo que sobraba”. Cuando sus compañeros le preguntaron que significado tenía el recipiente, él respondió: “El conocimiento”. Registrado porAl Bujari y Muslim.

3. Abu Hurairah (RA) narró que escuchó al Mensajero de Allah ((salla Allah aleihi wa salam)) decir: “En un sueño que tuve me encontraba en el Paraíso y observé a una mujer que se hacía el Udu' al lado de un palacio, entonces le pregunté de quién era el palacio y respondió: De ‘Umar Ibn Al Jattab, y comenzó a mencionar su sentimiento de entusiasmo y ardores por la religión”. Al oír este sueño ‘Umar Ibn Al Jattab (RA) comenzó a llorar. Registrado porAl Bujari.

Tercero: La carta que le escribió Abu Bakr (RA) antes de morir
Cuando Abu Bakr (RA) se encontraba muy enfermo en los últimos momentos de su vida escribió una nota para ‘Umar Ibn Al Jattab (RA) que decía:

“En el nombre de Allah, Clemente, Misericordioso.

de Abu Bakr para ‘Umar Ibn Al Jattab

¡‘Umar Ibn Al Jattab! Me encuentro dejando este mundo y partiendo a la otra vida. Te delego la conducción de la nación de Muhammad ((salla Allah aleihi wa salam)); yo creo que serás capaz de gobernar con justicia y equidad, pero si sigues tus pasiones no te olvides que Allah estará observando todo lo que hagas. Yo siempre me he preocupado por el bienestar de mi gente. ¡‘Umar! Teme a Allah en todo momento y realiza buenas obras para que tus últimos días sean una señal de bienaventuranza”.

Y así fue como ‘Umar Ibn Al Jattab (RA) sucedió a Abu Bakr (RA) en el Califato. El día que asumió dijo su famoso discurso en el que explicó cuál sería su política y mencionó detalladamente sus obligaciones como gobernante de la nación musulmana.
Él se convirtió en un gran gobernador, y muchos escribieron a cerca de su sabiduría, conocimiento e inteligencia.

Cuarto: Cuando salía de noche a controlar y bregar por el bienestar y la seguridad de la gente

‘Umar Ibn Al Jattab (RA) esperaba que las estrellas brillaran en el cielo y que la gente se durmiese para tomar su bastón y salir a recorrer los callejones. Mientras los habitantes de la ciudad dormían él pasaba la noche velando por ellos, y mientras los demás permanecían en sus hogares tranquilos y satisfechos él pasaba hambre y cansancio en aras del bien común.

Una noche, en su recorrido habitual, observó una mujer con sus hijos, los cuales lloraban sentados alrededor de una olla que estaba sobre el fuego. Entonces se acercó a ella y le preguntó: “¡Sierva de Allah! ¿Por qué lloran los niños?” Y ella respondió:

“Lloran de hambre”. “¿Y qué hay en la olla que está sobre el fuego?” preguntó el Califa. Y ella respondió: “No hay nada, sólo intento calmarlos haciéndoles creer que hay comida en la olla hasta que se duerman”. ‘Umar Ibn Al Jattab (RA) al oír esta historia comenzó a llorar y se dirigió rápidamente a la casa de recaudación de caridades, tomó una bolsa y la llenó con alimentos, tales como harina, grasa y dátiles; y también puso en ella ropa y dinero. Luego le pidió a un empleado que le ayudara a cargar la bolsa sobre sus hombros, y éste le dijo asombrado: “¡Emir de los creyentes! Yo cargaré la bolsa por ti”. Y ‘Umar Ibn Al Jattab (RA)
respondió: “No, yo la cargaré pues soy yo el responsable y deberé responder por ustedes el Día del Juicio”. Luego cargó la bolsa de alimentos hasta llegar a la casa de la mujer, puso harina, grasa y dátiles en la olla y comenzó a revolver y a soplar las brasas debajo de la olla para apresurar la cocción. El empleado, cuando narró este episodio dijo: “Y pude observar como el humo salía de entre la barba de ‘Umar Ibn Al Jattab (RA) hasta que la comida estuvo lista y le dio de comer el mismo a los niños”.

Quinto: Su equidad frente a la acusación que un habitante de Egipto hizo del hijo del gobernante de ese país
En una ocasión un hombre de Egipto se presentó ante ‘Umar Ibn Al Jattab (RA) para quejarse de ‘Umar Ibn Al ‘As (RA) quien era gobernante de Egipto en su Califato, y le dijo: “¡Emir de los creyentes! Me amparo en ti de la opresión. Y el Califa de preguntó: ¿Por qué no te amparaste en ‘Umar Ibn Al ‘As? Y el hombre respondió: Participé en una competencia junto al hijo de ‘Umar Ibn Al ‘As y le gané por lo que me agredió físicamente pegándome con una látigo mientras repetía: ¡Toma! Pues yo soy el hijo del gobernante más respetado.

Al oír su relato, ‘Umar Ibn Al Jattab (RA) le escribió una nota a ‘Umar Ibn Al ‘As (RA) pidiéndole que se presentasen él y su hijo rápidamente. Cuando llegaron de Egipto, el Califa mandó a llamar al egipcio que fue agredido y le entregó un látigo para que le devuelva los golpes al hijo del gobernante. Mientras le devolvía los latigazos ‘Umar Ibn Al Jattab (RA) repetía: “¿Devuélvele los azotes al hijo del gobernante más respetado!” Luego se dirigió a ‘Umar Ibn Al ‘As (RA) y le preguntó: ¿Desde cuándo esclavizáis a la gente pese a que sus madres los trajeron libres a este mundo? Y él respondió: ¡Emir de los Creyentes! No supe pues nadie me informó de lo sucedido”.

Sexto: Su solidaridad con la gente
Cuando en el año dieciocho de la Hégira azotó a la región una enorme sequía que produjo grandes pérdidas, y la gente se moría del hambre debido a la escasez de alimentos, ‘Umar Ibn Al Jattab (RA) juró por Allah que no volvería a ingerir carne ni otra clase de alimento sustancioso hasta que Allah aliviase la situación de los musulmanes. Entonces se instaló en una carpa cerca de la gente para encargarse él mismo de la distribución que en ese momento se hacía de las raciones de alimentos. Y se narró que mientras repartía los alimentos lloraba y exclamaba: “¡Allah! ¡Cuántas personas están muriendo!”
Los viernes, el Califa de los musulmanes se paraba en el Minbar con su túnica remendada, a pesar de que si hubiese querido hubiera podido construir un palacio de oro o hubiera podido tender una alfombra de seda y brocato desde su casa a la mezquita, y mientras decía su sermón su estómago y sus intestinos se retorcían del hambre. Y se narra que él le decía a su estómago: “¡Hagas ruido o no, no te saciarás hasta que yo vea a los niños de los musulmanes con sus estómagos llenos!

Séptimo: Su asesinato
Cuando ‘Umar Ibn Al Jattab (RA) arribó a la ciudad de Medina tuvo un sueño en el que vio a un gallo que le dio dos o tres picotazos, y la persona que se lo interpretó le dijo: “Una persona de otro pueblo te asesinará”. Luego de oír esta interpretación se puso de pie y delante de todos dijo: “Si oprimí, maté o me apropié de los bienes de alguien aquí estoy para que se haga justicia”. Los musulmanes que se encontraban en la mezquita escuchando sus palabras se inmovilizaron y comenzaron a llorar pues comprendieron que se trataba de una despedida. Luego descendió del Mimbar y encomendó a Allah los asuntos de los musulmanes. Ése fue el último sermón de ‘Umar Ibn Al Jattab (RA).

Un día, mientras se encontraba rezando la oración del alba, fue apuñalado por un zoroastriano llamado Abu Lu'lu'ah que no se prosternó ante Allah ni una sola vez en su vida. Los orantes se sorprendieron al escuchar la voz de ‘Abd Ar Rahman Ibn ‘Auf quien tomó el lugar del Califa y completó la oración, y atemorizados se preguntaban ¿dónde está el Califa? ¿Dónde está nuestro gobernante justo y querido? Y éste yacía ya en el piso agonizando y preguntaba: “¿Quién me apuñaló?” Y cuando le dijeron: ¡El zoroastriano Abu Lu'lu'ah lo hizo!, exclamó: ¡Alabado sea Allah que decretó que mi asesino sea una persona que jamás se prosternó ante Él!

Luego lo trasladaron a su casa y le trajeron una almohada pero pidió que se la sacasen y que le permitieran apoyar su cabeza sobre la tierra en un último gesto de humildad ante Allah.
Durante el tiempo que duró su agonía invocaba a Allah diciendo: ¡Tú que eres soberano eterno, ten misericordia de quien ya no posee nada!
Se narra que en una ocasión, mientras se encontraba en esa situación, ingresó un joven a visitarlo y al ver que vestía una túnica larga que arrastraba por el piso le dijo: “No arrastres la túnica pues es un manifestación de arrogancia y además es más higiénico”.

Antes de morir le pidió permiso a ‘A'ishah (RA) para ser enterrado en el lugar que ella había reservado para sí misma junto al Profeta (salla Allah aleihi wa salam) y Abu Bakr (RA) y ella dijo: “Por supuesto que se lo cedo a ‘Umar Ibn Al Jattab, ¡enterradlo junto a sus dos compañeros!”
Allah complácete de ‘Umar Ibn Al Jattab y ten misericordia de él. Allah reúnelo con los justos y congrégalo el Día del Juicio junto a los piadosos, pues Tú eres el más misericordioso.

Allah (subhana wa ta'ala) dice en el Sagrado Corán: “Muhammad es el Mensajero de Allah. [Los creyentes] Quienes están con él son severos con los incrédulos, pero misericordiosos entre ellos. Los verás [¡Oh, Muhammad! rezando] inclinados y prosternados, procurando la misericordia de Allah y Su complacencia. En sus rostros están marcadas las huellas de la prosternación; así están descriptos en la Torá. Y en el Evangelio se los compara con una semilla que germina, brota, se fortalece, cobra grosor y se afirma en su tallo, causando alegría a los sembradores. Esto es lo que Allah ha hecho con los creyentes para enfurecer a los incrédulos. Ciertamente Allah ha prometido perdonar y retribuir con una grandiosa recompensa a quienes crean y obren rectamente.” (48:29)
Que Allah nos bendiga con el Grandioso Corán y nos guíe para que podamos beneficiarnos de sus aleyas y de las enseñanzas de nuestro Profeta (salla Allah aleihi wa salam).
Y pido a Allah que perdones nuestros pecados, pues Él es Absolvedor, Misericordioso.


Segunda Jutbah:

Alabado sea Allah, Quien nos guió agraciándonos con la fe y por cierto que no hubiéramos podido encaminarnos de no haber sido por Él. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Único, sin asociados, el Soberano y Todopoderoso. Y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero. ¡Allah! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos aquellos que sigan la guía hasta el Día del Juicio Final.

¡Musulmanes! ‘Umar Ibn Al Jattab fue uno de los compañeros más ilustres y destacados del Mensajero de Allah. Él fue un líder y un ejemplo no sólo para sus contemporáneos sino también para las generaciones que le siguieron. Él fue uno de los Califas bien guiados de los musulmanes y un gobernante justo.

Se narró que ‘Ali (RA) dijo cuando ‘Umar Ibn Al Jattab (RA) estaba siendo amortajado y antes de rezar por él: “¡Deseo reunirme con Allah el Día del Juicio con las mismas obras que realizó ‘Umar Ibn Al Jattab!”
¡Siervos de Allah! Ésta es una historia de vida sobre la cual debemos sentarnos a reflexionar cada tanto y trabajar para que su ejemplo se arraigue en nuestros corazones y podamos obrar como él lo hizo; no sólo con Allah sino también su actitud como esposo, gobernante, amigo y compañero. Durante su Califato bregó por el bien común y priorizó el bienestar de los musulmanes por encima del propio. Sembró entre los musulmanes el temor a Allah y la piedad, además del sentimiento de solidaridad y ayuda a los pobres, los necesitados, las viudas y los huérfanos.

Le pedimos a Allah que nos ilumine para que podamos beneficiarnos de la vida de ‘Umar Ibn Al Jattab (RA) y seguir su ejemplo.
Y pedid bendiciones por el Profeta Muhammad (salla Allah aleihi wa salam), y repetid:
Allahumma salli ‘ala Muhammadin



CENTRO CULTURAL ISLAMICO

"CUSTODIO DE LAS DOS SAGRADAS MEZQUITAS REY FAHD"



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