ISLAM: Ahl al Sunnah wal Yama'ah

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 Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz (radia Allah anhu)

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Sunnah wal Yamaah
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MensajeTema: Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz (radia Allah anhu)   Dom Abr 29, 2012 7:17 pm




Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz (radia Allah anhu)

Todas las alabanzas le pertenecen a Al-lah; testifico que nadie es merecedor de adoración sino sólo Al-lah, y que Muhammad es Su siervo y mensajero, que Al-lah lo bendiga y exalte su nombre, así como el de sus familiares y de todos sus Compañeros.

Al-lah nos envía, al finalizar cada siglo, una persona para rejuvenecer y revivir la religión del Islam en los corazones de la gente, y regresarlos al camino recto después que se han desviado y extraviado. Al-lah envía a estos recuperadores a los musulmanes tal como envió a los Profetas a las naciones anteriores.

Cuando uno mira las historias de estas personas, especialmente de aquellos entre ellos que reformaron la corrupción, encontramos muchas lecciones beneficiosas. Uno de los mayores de tales recuperadores fue Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, el líder y califa justo; sus antepasados fueron reconocidos también por su justicia y equidad, y su historia es como sigue:

Durante el califato de Omar ibn Al Jattab, que Al-lah esté complacido con él, él (es decir, Omar ibn Al Jattab) caminaba una noche entre las casas en Medina para ver la situación de su gente; se cansó y se sentó apoyando su espalda en la pared de una de estas casas. Entonces escuchó a una madre diciéndole a su hija: “¿Por qué no mezclas la leche con agua para aumentar su volumen?”, a lo que la hija respondió: “¿Cómo puedo mezclarla cuando Omar, el líder de los creyentes, nos ha prohibido hacer tal cosa, ya que es un engaño?” La madre dijo entonces: “¿Cómo puede saber Omar lo que hacemos?”, a lo que la hija contestó: “Omar puede que no se entere, pero el Señor de Omar lo hará. No voy a hacer esto después de que ha sido prohibido”.
Esta declaración de la joven tuvo un gran efecto en Omar, que Al-lah esté complacido con él, y cuando regresó a casa, llamó a su hijo ‘Asim, que Al-lah esté complacido con él, y le aconsejó que se casara con esa muchacha, cosa que él hizo, y luego tuvieron una niña que creció y se casó con ‘Abdul ‘Aziz ibn Marwan, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, y tuvieron a Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, quien por tanto era bisnieto de Omar ibn Al Jattab, que Al-lah esté complacido con él.

Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, pasó la mayor parte de su infancia en Medina y aprendió de los sabios de allí, también memorizó el Corán a edad temprana. Una vez dijo sobre sí mismo: “Yo sólo era uno de los niños de Medina, y luego me sentí ansioso de adquirir conocimiento, así que comencé a buscarlo”. Así, adquirió conocimiento a edad temprana y Al-lah lo hizo querido en su corazón, cuando se hizo mayor se fue en búsqueda del conocimiento de ‘Abdul-lah ibn Omar, que Al-lah esté complacido con él, quien amó mucho a la madre de Omar (que era su sobrina).

Omar ibn ‘Abdul Aziz, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, fue profundamente influenciado por ‘Abdul-lah ibn Omar, que Al-lah esté complacido con él, y una vez le dijo a su madre: “¡Oh, madre! Me encantaría ser como mi tío ‘Abdul-lah”, a lo que ella respondió: “Nadie está más lejos que tú de ser como tu tío”. Ella dijo esto debido a las circunstancias en las que vivía su hijo, con todos los respetos que vienen con el hecho de ser hijo de una familia gobernante. Sin embargo, cuando Al-lah decreta algo, Él pone los medios para que se haga realidad.

Cuando Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, creció, su padre fue enviado como gobernador de Egipto y dejó a Omar, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, en Medina para que continuara aprendiendo de su tío ‘Abdul-lah ibn Omar, que Al-lah esté complacido con él. Salih ibn Kaisan, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, que era uno de los mejores y más reconocidos eruditos de Medina, se encargó desde entonces de enseñarle.
¡Oh, musulmanes! Un ambiente sano produce buenos niños, y los niños bien criados y que han sido correctamente cultivados, se convierten en buenos adultos, por lo que el cuidado y la educación temprana de los niños se traducen en que se conviertan en adultos piadosos. Solía ser una buena práctica entre la gente, que ahora ha desaparecido, el tener tutores especializados para los niños que los dirigían y les enseñaban modales, les ayudaban a memorizar el Corán y el Hadiz, y les enseñaban etiqueta islámica. Esto es lo que solía hacer que los niños crecieran con buenos modales, que amaran el conocimiento y que fueran rectos.

Aún si el padre está ocupado debe siempre controlar a sus hijos, incluso desde la distancia. El padre de Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, estaba en Egipto mientras su hijo estaba en Medina, pero le asignó en su ausencia un hombre recto que cuidara de su hijo y se asegurara de que él realizara las cinco oraciones diarias. Un día, Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, llegó tarde a una de las oraciones, de modo que su Shaij le preguntó el porqué de ello, a lo que respondió: “La criada que me peina el cabello se retrasó”, entonces su Shaij dijo: “¡Es tan importante para ti peinarte el cabello que has retrasado tu oración!” El Shaij escribió entonces una carta y la envió a su padre en Egipto, de modo que su padre no volvió a hablarle hasta que se rapó la cabeza. Sí, estaba lejos de su hijo, pero se mantuvo firme en criarlo correctamente y siempre estuvo en contacto con su tutor.

El afeitarse la cabeza tuvo un gran impacto en él, e hizo que se convirtiera en un hombre temeroso de Al-lah. Un día, cuando aún era niño, lloró y cuando su madre le preguntó por qué, él respondió: “Recordé la muerte”. Aun siendo niño tenía temor de Al-lah, y esto se debió a la crianza correcta que recibió.

Él también fue educado para mantener sus oraciones diarias, y debido a esto su oración fue muy similar a la del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, según el gran testimonio de Anas ibn Malik, que Al-lah esté complacido con él, quien dijo: “Aquel cuya oración es idéntica a la del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, es este joven (es decir, Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz)”. Anas, que Al-lah esté complacido con él, dijo esto después de ver cómo Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, se esforzaba en imitar al Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, en la oración.

Él tenía buenos modales, era sabio, erudito, obediente, devoto a Al-lah, asceta e inteligente. Fue un recuperador de su época que Allah envió.

Malik ibn Dinar, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, quien era famoso por su gran ascetismo, dijo: “La gente dice que Malik (es decir, él mismo) es asceta, pero el verdadero asceta es Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, quien tuvo todo lo que una persona puede pedir en la vida, pero lo rechazó”.

Muyahid, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, que fue una de las personas más eruditas de su tiempo, reconoció que se había beneficiado del conocimiento de Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, que Al-lah lo tenga en Su misericordia.
Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, caminaba de cierta forma particular que comenzó a ser llamada por el nombre de él, y debido a su atractivo, las jóvenes de su época aprendieron a caminar de forma similar para imitarlo. Utilizaba perfumes finos que la gente olía a su paso, y se sabía que él había pasado por un lugar debido al fino aroma que permanecía allí por mucho tiempo. Se casó con una mujer joven llamada Fátima, que Al-lah la tenga en Su misericordia, que era hija de un califa, y su abuelo y hermanos también fueron califas. Cuando se casó, necesitó treinta camellos para transportar todas sus pertenencias.

Sin embargo, este estilo de vida lujoso cambió totalmente cuando se hizo califa. Cambió su manera de caminar, al igual que la forma como evaluaba las cosas. Uno de sus guardias dijo una vez: “Estaba con él cuando asumió la custodia de Medina; su rostro tenía un brillo rosado y sus ropas eran las más finas; pero cuando se convirtió en califa, su cara se tornó pálida y se adelgazó debido a sus constantes ayunos y al hecho de que favorecía a otros musulmanes con comida por encima de sí mismo”. Un hombre dijo sobre él una vez: “Podía contar sus costillas debido a lo flaco que estaba”. Este cambio le ocurrió como resultado de su preocupación por los asuntos de los musulmanes por los cuales se había hecho responsable. Pasaba las noches en oración, planificaba el bienestar de la nación musulmana, rechazaba lo mundanal y llegó a ser muy asceta.

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MensajeTema: Re: Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz (radia Allah anhu)   Dom Abr 29, 2012 7:29 pm





Cuando Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, asumió el liderazgo de la nación musulmana, él, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, trató de corregir todos sus errores anteriores. Una vez, mientras caminaba por Medina, siendo apenas gobernador y no el califa, su ropa arrastraba por debajo del hueso del tobillo, y Muhammad ibn Ka’b, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, lo vio y le dijo: “¡Oh, Omar! El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, nos informó que la parte del vestido que cae por debajo del hueso del tobillo será (la causa de que esa parte del cuerpo de quien la viste) sea castigada en el Infierno”. Omar que Al-lah lo tenga en Su misericordia, se enojó con esta reprensión pública y respondió de manera dura, pero cuando se convirtió en el califa, y su poder para tomar venganza había aumentado considerablemente, actuó de manera distinta, y comenzó a buscar a este hombre sincero que lo había aconsejado por la causa de Al-lah.

Se le informó que se había ido, luchando en la Yihad, de modo que le envió un mensaje al líder militar de la época, ordenándole que lo enviara de regreso tan pronto como terminara su servicio. Cuando Muhammad, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, regresó y se presentó ante Omar, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, él dijo: “¡Oh, Muhammad! Pide que se me perdone por la dura respuesta que te di cuando me aconsejaste”, entonces lloró hasta que su barba estuvo empapada, por lo que Muhammad, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “¡Oh, Líder de los Creyentes! Que Al-lah te perdone”, y comenzó a observarlo, lo que hizo que Omar, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, le preguntara: “¿Por qué me miras de ese modo?” Él respondió: “Estoy atónito con el cambio en tu apariencia, ¿qué le pasó al color de tu cara y a tu hermoso cabello?” ¿Engañaron estas palabras a Omar, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, o lo hicieron sentir orgulloso de su evidente ascetismo? ¡Nunca! Él respondió diciendo: “Si me ves tres días después de mi muerte y observas que mis ojos se han hundido en mi cara y cómo mi nariz y mi boca se han llenado de gusanos, entonces estarás aún más atónito de lo que estás ahora”.

Omar, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, nunca fue un tirano ni un opresor, incluso cuando era joven, contrario a lo que alguna gente pueda creer; pero el efecto de su riqueza era muy evidente en él al punto de que algunas personas pensaban que era arrogante.

Era conocido por ser sincero sin importarle las consecuencias, y en una ocasión el califa Al Walid lo llamó y le preguntó mientras un guardia esperaba de pie con la espada desenvainada: “¿Cuál es tu decisión respecto a la persona que calumnia al califa, no debería morir?” Dijo esto como si pretendiera obligarlo a fallar de una forma específica. Al oír esto, Omar, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, se mantuvo en silencio, de modo que el califa le preguntó de nuevo, diciendo con dureza: “¿Por qué te quedas callado?” Él, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, continuó en silencio, hasta que el califa le repitió la pregunta, a lo que Omar, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, respondió: “¡Oh, líder de los creyentes! ¿Acaso aquel que es calumniado por el califa debería matarlo por ello?” El califa respondió: “No, pero él calumnió al califa”. Entonces, Omar, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “Creo que debe ser castigado con severidad, pero la sentencia no debe ser la muerte, puesto que él no mató a nadie”. Después de escuchar su respuesta, el califa apoyó su opinión.

Él, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, solía aconsejar a los califas y darles recordatorios; una vez estuvo con Sulaimán ibn ‘Abdul Malik durante el viaje del Hayy y en el camino cayó un aguacero con tormenta eléctrica que se extendió hasta atemorizarlo, de modo que el califa le preguntó a Omar, que Al-lah lo tenga en Su misericordia: “¿Habías experimentado antes una noche tan horrible como esta?” Omar, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, respondió: “Este es el sonido de la misericordia de Al-lah, puesto que la lluvia desciende como una misericordia para la gente; pero, ¿cómo te sentirías si escucharas el sonido del castigo de Al-lah (es decir, en el Infierno)?”.

Las personas justas pueden dar consejos de gran utilidad. Raya’ ibn Haiwah, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, hizo algo que permanecerá en el registro de sus buenas acciones, y la historia da testimonio de ello: Sugirió a Sulaimán ibn ‘Abdul Malik, cuando estaba en su lecho de muerte, que nombrara a Omar, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, como califa después de él. Sulaimán tenía en mente a otra persona, pero debido a las palabras de Raya’ ibn Haiwah, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, quien le recordó que Al-lah le preguntaría a quién le había confiado el liderazgo después de su muerte y a quién había nombrado, y que le recordó tener temor de Al-lah y considerar qué era lo mejor para la nación musulmana. Raya’ ibn Haiwah, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, siguió hablándole sobre esto hasta que Sulaimán le preguntó: “¿A quién sugieres para este puesto?” De modo que él, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, respondió: “Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz”, y por ello lo nombró.

Todas las alabanzas le pertenecen a Al-lah; testifico que no hay nadie merecedor de adoración excepto Al-lah, y que Muhammad es Su siervo y Mensajero; que Al-lah lo bendiga y exalte su nombre, así como a su familia y a todos sus compañeros.

Cuando Omar ibn ‘Abdul ‘Aziz, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, fue informado por la gente que era el nuevo califa, él, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, no pudo hablar hasta que Raya’ ibn Haiwah, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, se le acercó y le dio el juramento de fidelidad como nuevo califa, luego toda la gente hizo lo mismo; entonces él se levantó y se dirigió a la gente con grandes palabras, diciendo: “No me impondré sobre ustedes, sino más bien implementaré la misión del califa anterior; no me verán como un innovador, sino como un imitador del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam”. Fue a partir de ese momento que él cambió por completo; le fueron llevados los animales asignados para ser montados por el califa, decorados con oro, pero él se negó a montar en ellos debido a la grandeza de la responsabilidad que acababa de asumir, así que ordenó que esos animales fueran enviados a otras ciudades musulmanas, que fueran vendidos y que el dinero producto de su venta fuera distribuido entre los musulmanes necesitados, y dijo: “Mi burro es suficiente para mí”.

Él, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, comenzó a organizarse a sí mismo para rendir cuentas desde el comienzo, y así es exactamente como debe ser la gente con autoridad, pues no deben convertirse en tiranos y opresores cuando se les dan puestos importantes e influyentes, sino que deben humillarse ante Al-lah, Glorificado sea.

Omar, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, anunció a la gente: “Sólo los eruditos deben venir a mí y aquellos que deseen aconsejarme, así como aquellos que tengan una necesidad o problemas que deban ser resueltos”. Así, aquellos que deseaban ganancias mundanas renunciaron a la posibilidad de obtener cualquier cosa de él, y los hipócritas se retiraron. Sin ellos, él se rodeó sólo de eruditos y justos. Su califato duró apenas dos años y cinco meses, pero la gente en toda la nación musulmana sintió el impacto positivo que él causó, incluso los beduinos en el desierto fueron testigos de esto.

Él se dirigió a su esposa cuando se convirtió en califa y le dijo: “Se me ha otorgado el puesto de califa de los musulmanes, y espero la recompensa de Al-lah y una buena vida en el más allá, por ello dono tu oro y joyas al tesoro de los musulmanes; pero si deseas esta vida, regresa a casa de tu familia (es decir, te doy el divorcio)”. Omar, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo esto pues sabía que su padre, su hermano y su madre le habían regalado estas cosas, que provenían del tesoro de los musulmanes, y que ella, por tanto, no tenía derecho a ellas, por lo que ella estuvo de acuerdo con su decisión, ya que estaba afectada por el cambio de su esposo piadoso y le dijo: “Juro por Al-lah que viviré de la forma que consideres que sea la mejor para mí, y moriré en ese camino”, y luego le entregó todo a él.

Omar, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dejó el castillo del califa y vivió en una habitación con el fin de estar cerca de la gente, en especial de los pobres. Sus ropas se hicieron más ásperas, la calidad de su comida se deterioró, sus cabalgaduras cambiaron a unas de calibre mucho menor. De hecho, se convirtió en todo lo opuesto de lo que la gente creía que se iba a convertir, y comenzó de inmediato a reformar la comunidad. El asunto de su cambio de estilo de vida no fue, sin embargo, tan importante como su habilidad para cambiar la comunidad musulmana, para regresarla a como era durante la época de los primeros cuatro califas.

Cómo ocurrió este gran cambio durante la época de Omar, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, y cómo tuvo éxito en lograrlo, es lo que veremos en los próximos artículos de esta serie si Al-lah quiere.

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